viernes, 22 de febrero de 2008

ACTO DE CONTRICIÓN (o algo de mí)


Es fácil hablar de temas generales, como cine o literatura, o incluso hablar de los demás, especialmente si se habla mal. Pero la cosa de pone difícil cuando nos proponemos a hablar de nosotros mismos. Es una sensación de miedo, un miedo paralizante, de no saber por donde empezar. Es como estar en la cima de la montaña rusa, a punto de empezar la caída. Tienes miedo y te maldices mil veces por haberte subido, pero ya no tienes salida, no puedes bajarte, solo seguir adelante y caer. Hablar de uno mismo es como una confesión pero sin cura (nunca me he confesado, de hacerlo, la iglesia ardería en llamas), es dejarse conocer, aunque sea un poquito, abrir la ventana para que algunos miren dentro, es dejar salir los murciélagos y que la brisa mueva las telarañas en el armario. Es decir que ha veces tengo miedo de la vida y quisiera bajarme dejar que siga sin mi. Que a aunque los que me conocen no me crean, soy introvertido y prefiero más la palabra escrita que la verbal. Que soy un inconforme empedernido y me quejo de mil vainas. Adoro los cartoons, el sushi y el chocolate. Carezco de religión, pero a pesar de eso creo en Dios. Mi fe no es muy fuerte y a veces dudo del patrón divino. Adoro viajar. Soy gay y no tengo rollo con eso. Creo en la reencarnación (no me importaría volver a ser gay en la próxima vida). Fumo cigarrillos aunque se que es malo. He fumado marihuana alguna vez. Me encanta leer. No se manejar ni montar bicicleta. Para mi la comida es un placer. No tengo un tatuaje, pero espero hacerme uno algún día. Amo la fotografía y quisiera poder vivir de ella. Extraño que jode Caracas y mis amigos venezolanos. Extraño a mis padres. Extraño a mi madre. Adoro a Pochacco (mi pareja), más de lo que él se imagina. Me gustan las hamburguesas y las pizzas. He estado yendo al cine desde antes de nacer. Cuando era niño me orinaba en la cama. Cuando era niño hablaba muy poco y mi madre creía que era autista. Soy gordito y también soy guapo (y no soy modesto). No puedo vomitar. Soy un llorón, y a veces me deprimo. No soy muy celoso. Siempre trabaje en museos, menos ahora, y los extraño. No me gusta hablar por teléfono. No se rezar y creo que nunca lo he hecho. No estoy bautizado, pero no me considero un hereje. Creo en la gente, pero pierdo esa confianza con mucha facilidad. No le tengo miedo a la muerte. No me considero envidioso ni tacaño. He tenido varias parejas. No me gusta llamar la atención. No se bailar bien. Nunca he estado preso. Pero si he estado internado en una clínica varias veces. Me han operado. Uso lentes. No creo que se pueda estar feliz las 24 horas del día. Creo en fantasmas. No me gustan los gatos. Le tengo fobia a las alturas sin protección. Me molesta la gente que no hace las cosas bien, sin poner amor en ello. Me considero fiel. “Creo” que soy buen amante. Me gusta ver los culos, piernas y pies de los hombres. No soy manipulador y me molesta que me manipulen. Soy un soñador empedernido. Tengo una imaginación del carajo. No se bailar salsa. Me fastidia la política. Soy un agnóstico. Le tengo miedo al dolor. No me considero perfecto aunque soy perfeccionista, eso me hace ser contradictorio. Creo en el amor. No me arrepiento de la vida que he vivido. Me gusta como soy y quien soy.

3 comentarios:

Lascivus dijo...

¡Qué manera de consentir a tu público! :o)

...Sí, bonitos pies y, aunque lamentablemente de las piernas se ve poco, prometen ser 'piernones' de esos que cautivan. Ojalá luego nos dejes ver un poco más, siquiera hasta la rodilla ;o)

De verdad que hablar de uno mismo es difícil, pero qué bien que lo hayas hecho pues ahora te conocemos un poco más. Me he identificado con mucho de tí, como en eso de preferir la palabra escrita, lo de ser introvertido aunque no parezca y el gusto por la comida... Pero yo sí tengo tatuajes y no uno sino 4, aunque en lugares no expuestos.

¿¡Siempre trabajaste en museos!? ...Hay Haldar, si hubieses trabajado en el MACSI hace muchos años (creo que más de 10) y en ese entonces hubieses vivido en casa de un familiar muy, pero muy cerca del museo, y te hubieses encontrado una noche templada también muy cerca del MACSI con un muchacho trigueño, diría que te conozco bien...

Pero debe ser que todos los trabajadores de museos tienes ojos tiernos, sonrisa luminosa y sonrisas que enamoran... Ah, y usan lentes... :o)

Un abrazotote,

Hefestión dijo...

Gracias por compartir estas cosas. Sabes, es cierto, tienes muy bonitos pies (soy un conocedor de pies porque me encantan!!).

Me hubiera gustado trabajar alguna vez en algún museo, lastima que soy un tipo de números. Los números son demasiado fríos y objetivos a veces.

Es un gusto leerte y más cuando nos enseñas un poco de ti dejándonos ver por esa ventanita un poco tu alma.

Un abrazote y gracias de nuevo. Perdona lo incoherente de este comentario, el antialérgico no obra muy bien en mí, jejejeje.

Monchis dijo...

Hola Haldar,

Por acá dando la primera vuelta.

En algunas de las cosas que dices me siento identificado y en otra no tanto.

Esa es una de las maravillas del ser humano, porque cada uno tiene diferentes aspectos que ofrecer.

Yo hace ya mucho tiempo hice un listado de aspectos que me definen y esa fué una manera de iniciar mi recorrido blogguero.

Saludos